Después de conquistar París el pasado agosto con un oro, cinco platas y dos bronces, y marcar tendencia con rutinas trascendentes (Berghain de Rosalía), la natación artística ha regresado con las pilas cargadas y a toda mecha a la nueva temporada, cuyo destino final serán los Mundiales de Budapest de julio. Un escenario transparente para ver las opciones reales de competir los oros con Rusia y China en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, en 2028.
La sincro regresa a toda mecha: de Puerto Rico a competir en aguas abiertas