Como a cualquier alemán a Hansi Flick le gusta tenerlo todo controlado. Los entrenamientos, los descansos y los minutos. Pero esta semana el entrenador del Barça ha tenido que preparar el regreso de la Liga mirando más el teléfono que el césped. El lunes apenas disponía de un puñado de jugadores del primer equipo. Los internacionales seguían repartidos por Europa y algunos, como los españoles, no regresaron a Barcelona hasta ayer. El técnico podrá reunir prácticamente a toda la plantilla hoy, cuando restan 48 horas para el partido contra el Getafe en el Camp Nou. Esta es la herencia del parón internacional más largo de los últimos tiempos, que obliga a hacer recuento de daños, porque lo que viene no concede tregua.

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